“También es político mostrar a una clase media patética” Pagina/12

Miércoles, 14 de Noviembre de 2007
cine|el manifiesto grupo de accion se da a conocer

“También es político mostrar a una clase media patética”

En su primer film, UPA!..., que se estrena mañana, el colectivo de artistas propone cuestionar clichés del cine “desde adentro”.

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Santiago Giralt, Eva Bär, Tamae Garateguy y Camila Toker exponen las dificultades de hacer cine aquí.



     


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Por Oscar Ranzani

Camila Toker es ya una cara conocida dentro del cine
argentino joven: participó en Sábado y Los suicidas, las dos películas
de Juan Villegas, y en Ana y los otros, dirigida por Celina Murga.
Tamae Garateguy también tuvo sus experiencias cinematográficas: formó
parte del elenco de Una noche con Sabrina Love, de Alejandro Agresti,
después de estudiar actuación con Vivi Tellas, Augusto Fernandes y en
el Instituto Lee Strasberg, de Nueva York. Santiago Giralt se desempeñó
como guionista y asistente de dirección en Géminis y Los Rubios, los
dos largometrajes de Albertina Carri. Los tres crearon junto a la
montajista y guionista Eva Bär el Manifiesto Grupo de Acción, un
colectivo de artistas cuyo primer trabajo es UPA!, una película
argentina, film independiente que contó con el apoyo de la Universidad
del Cine (FUC) y la Fábrica de Cine, y que se estrena mañana en el
Hoyts Abasto y el sábado en el Malba.

“El grupo nació por casualidad, ya que nos conocimos azarosamente en
unas clínicas de guión organizadas por el Festival de Cine de Mar del
Plata”, cuenta Giralt en la entrevista con Página/12. “Después de un
par de años seguidos de encontrarnos en esas clínicas y viendo que
nuestros proyectos individuales previos a UPA! no se ponían en marcha o
seguían girando en la rueda de la fantasía y no en la rueda de la
acción, nos juntamos un día y dijimos: ‘Bueno, tenemos que salir a
hacer algo ya’. Nos gustaba la energía que había, nos parecía que podía
hacer una energía creativa común y así fue como salió UPA!. Por otro
lado, el tema resultó lógico a partir de la frustración por los
proyectos que no salían”, agrega el codirector. Influidos, según
comentan, por el Dogma 95, Raúl Perrone y el cine de John Cassavettes,
estos integrantes del colectivo de trabajo se propusieron exponer, a
través de una ficción como UPA!, las dificultades de hacer una película
en la Argentina y cuestionar “desde adentro” –mediante el humor y la
acidez– ciertos clichés del cine argentino reciente. La trama comienza
cuando un cineasta recibe un subsidio de un festival noruego para
realizar un film muy pretencioso al que titulará Tandil/Tromso. A
partir de entonces, empezarán los problemas de medios para llevar a
cabo el rodaje, peleas de egos y también vanidades y traiciones.
“¿Hasta dónde se puede llegar para hacer una película?”, se interrogan
los tres directores-intérpretes de UPA!. Vale recordar que UPA! ganó el
Premio a la Mejor Película Argentina en el último Bafici.

–La película habla de los problemas con los que se encuentra
un grupo de personas cuando quieren hacer una película argentina. ¿Con
qué problemas se encontraron ustedes?

Camila Toker: –Durante la filmación básicamente no
nos encontramos con problemas porque nos planteamos siempre estar más
allá de los problemas. Cualquier impedimento buscamos convertirlo y
tirarlo para nuestro lado. Sabíamos que contábamos con una tecnología
muy básica y la convertimos en un recurso estético. Sabíamos que íbamos
a empezar a trabajar entre nosotros en una ficción muy íntima y,
entonces, trabajamos para que nada nos detuviera. La premisa era pasar
a la acción y una vez que pasamos a la acción, nada nos detuvo en el
objetivo de hacer la película.

–¿La idea del Manifiesto que crearon es tomarlo como un dogma o más bien apuntan a una utilización abierta?

C. T.: –Al contrario de ser una obstrucción, el
Manifiesto tiene que ver con poner en palabras lo que fue para nosotros
una dinámica libertaria. Eso tuvo que ver justamente con poder hacer
sin obstrucciones, sin que nada nos bloquee o nos pare en el deseo de
acción. No hay consignas limitantes en nuestro Manifiesto. Como primera
línea es: Hacé. No importa los problemas que tengas o las limitaciones
técnicas, económicas u otras. Es justamente libertario, no limitante.

Eva Bär: –Además en nuestro Manifiesto no existe la
palabra no, al contrario que en otros manifiestos. No es no uses tal
cosa o tal otra. Al contrario: usá lo que tengas. Si tenés poco usá ese
poco que tenés, si tenés mucho, usá lo mucho que tenés. La cuestión es
hacer.

–¿Hasta qué punto ustedes piensan de la misma manera que lo que cuestiona su película?

Santiago Giralt: –Yo pienso de la misma manera que
la película porque siento que el film cristalizó cosas en las que
creemos y eso es honesto en un punto. No puedo decir que no porque
estaría impugnando lo que hemos hecho, lo que no quiere decir que eso
sea aplicable a todas las películas. Una crítica es mucho más
constructiva cuando es desde adentro y cuando, a la vez, es
autocrítica. Sobre todo por los ataques que tiene el Nuevo Cine
Argentino últimamente de parte de algunas personas. Hay como una
búsqueda de atacar al Nuevo Cine Argentino desde lugares que para mí
son impugnables, porque no se le puede asignar al Nuevo Cine Argentino
una tablilla de público y un montón de cosas porque el cine argentino
no cuenta con los mismos recursos y las mismas estrategias de promoción
y difusión que el resto del cine. Al cine argentino hay que cuidarlo
como un producto idiosincrático. Adentro podemos tener nuestros
debates, pero es importante cuidarlo.

Tamae Garateguy: –Se tomó como si nosotros
estuviéramos en contra, criticando o señalando desde afuera, y no es
así. Nosotros lo tomamos como una autocrítica. De hecho, sentimos la
película de una manera en la cual pudimos reírnos de nosotros mismos
como parte de ese mismo nuevo cine.

–¿Pensaban que se iba a armar un debate sobre lo que ustedes plantean?

C.T.: –Sí, pensábamos que iba a ser posible porque
el humor ha sido un género no respetado en los tiempos y sabíamos que
hacer humor muchas veces es poner evidencia cosas que, en general, uno
no prefiere y al reírnos de los clichés las estábamos poniendo ahí
sobre el tapete. Suponíamos que estaban quienes iban a tomarlo mal.
Tampoco puede gustarle a todo el mundo pero igual creo que para
nosotros fue algo refrescante.

–¿En esto del trabajo colectivo está también la idea de apostar a un cine no personalista?

S. G.: –Sí, nosotros pensamos que es más importante
una buena película que una mirada. El otro día leía una nota que decía:
“Parece que a UPA! no le interesa qué se hace con el buen cine. ¿Qué
lugar tiene el buen cine en UPA!?”. Yo correría la palabra “cine” y
diría “la buena historia”. A nosotros nos importa la buena historia.
Después si es buen o mal cine, ya es una discusión que podría llevar a
debates estéticos interminables. Lo que nos importaba era que la
historia fuera atrapante, interesante, que estuviera abierta al público
y no cerrada, en el sentido de que fuera comprensible.

–¿Le otorgan un valor decisivo a la improvisación?

T. G.: –Sí, totalmente decisivo, pero hay que
aclarar que la improvisación es como un juego pero en el sentido más
estricto de lo que es un juego. Las reglas tienen que estar muy claras,
uno tiene que saber a dónde quiere llegar. Las escenas tienen que estar
muy bien planteadas para que eso dé frutos y después tener elementos
claros donde cada personaje pueda desarrollarse en esa escena.

–¿Cómo vivieron ustedes el momento del apogeo del Nuevo Cine
Argentino con Lucrecia Martel, Pablo Trapero, Adrián Caetano. ¿En
aquella época también existían vicios o más bien fue un proceso de
virtual degradación?

C.T.: –No es degradación sino que, como todo
proceso, nace joven y empieza a envejecer como movimiento, no cada uno
de los autores o cada una de las películas. Sí hay cierto
envejecimiento y esto es a lo que viene la reflexión y el reinventarse,
la idea de rejuvenecer. Es decir, tiene que ver con buscar nuevas
cosas. Siempre decimos que más allá de los autores o las películas, el
movimiento que se llamó Nuevo Cine Argentino cayó en una solemnidad de
la que fue víctima también. Yo no creo que haya sido algo buscado. Pero
bueno, la crítica y los festivales internacionales le dieron todo un
lugar que tuvo que sostener desde cierta solemnidad, cierta seriedad
que no creo que los autores hayan buscado. Pero se fueron cayendo
también por lo que decimos siempre: el gran subsidiario de este nuevo
cine son los festivales internacionales que condicionan cierta
estética, ciertos tempos, ciertas temáticas. Por eso digo que como
resultado se obtienen películas víctimas de esa seriedad.

S. G.: –Además, es político mostrar a un cartonero
o una villa pero no es político mostrar una clase media patética como
los personajes de UPA!, que quieren hacer cine. Nosotros creemos que
mostrar esta clase media que araña la oportunidad y que se vuelve
patética en ese sentido de la oportunidad, es tan político como hacer
una película sobre un desempleado.